La vida de Pi es una fábula fantástica sobre un viaje, es una reflexión sobre la vida y sobre la esperanza y al espectador le da una ración de buenos sentimientos con los que salir del cine.
No es una gran película; entretenida todo lo más, pero aún así la historia tiene de todo, partes dulce, partes tierna y partes en las que parece no ocurrir nada, pero he de reconocer que Ang Lee llena todo de una magia visual que te tiene bastante pegado a la pantalla, a pesar de las pocas cosas que ocurren.