Lo que se podría esperar de una película de Tarantino, diálogos mordaces, personajes un tanto... inestables, un poco de acción, entretenimiento, sangre, alguna sobrada que otra... y un resultado final bastante aceptable.
Genial interpretación de Christoph Waltz, un personaje escrito claramente con la intención de eclipsar al pobre Django y atrapar al espectador. Imposible que no te caiga bien.
No me apetece hablar de Leonardo Dicaprio, que por supuesto está bastante a la altura del film, como ha venido demostrando en sus últimos años de carrera. Tarantino suele hacer los deberes.
Algunos dicen que la película se hace un poco larga... No es que se haga larga, es que lo es: 3 horas son largas o no depende del tamaño de la vejiga de cada uno.
